6:45h de la mañana, suena el despertador, y mi compañero de cama me dice: no te vayas, no te vayas..... pero pese al amor que nos confesamos, y tras una estiradita le abandono para con mis ojitos aún entreabiertos observar por mi ventanita de qué color estaba el cielo.
Aún no ha amanecido, y la lluvia no golpea sobre mi tejado, por lo que sin pensármelo dos veces me atavío con todo el equipo y acompañada de esa mochila, que según algunos, solamente deja ver tras de ella una gran pelusa y dos palillos, salgo a la calle en busca de la aventura del día.
Empezamos mal por que aún es temprano, y el horno del barrio aún está cociendo las palmeras de choco y el pan de pueblo, por lo que hoy toca consumir hidratos de otro municipio. Ya en Astrabu el agua hace acto de presencia con la fuerza a la que nos tiene acostumbrados durante los últimos días. 7:55 h, no hay nadie en la parada, se masca la rajada general. Bajo el paraguas triplaza que me prestó la franchu, Ainhoa y yo, yo y Ainhoa nos preguntamos: ¿Qué hacemos? ¿A dónde vamos?, jo, que el bus YA ESTA PAGADO¡¡¡ pues no sé, ¿nos vamos a comer las rabas a Pamplona?, o ¿a las cuevas del Soplao, como sugirió Unai?.
Nuestras dudas quedaron sin resolver, por que poco a poco fueron apareciendo los integrantes de la expedición, con tantas o mas dudas que las chicas, pero con ganas de pasar el día por ahí. Bien, ha habido bajas, pero tras recoger a los de Erandio, somos 15 intrépidos con ganas de plantarle cara al mal tiempo. Algunos simplemente con nuestros super paraguas del todo a un euro, otros, con la capa de PVC NO Transpirable y color azul marino del DECATHLON, y otros con el poncho modelo capa de E.T., que le regaló su aita hace mas de 20 años, y que pese a haberse pateado buena parte de la geografía nacional, en los tiempos de las super mebranas, aún no lo ha cambiado por un GORE-TEX de los de a 400€, no vaya a ser que le de pena estropearlo y cuando llueva se quede en casa.
Esto nos hace pensar una vez más, si para ir al monte realmente necesitamos todo lo que nos venden como imprescindible, p.ej.: Pantalones de cordura+schroeller de a 100€; Térmicas de desde 90€; Gore-tex de a partir de 200€; Calcetines de 25€, etc, etc... jolín, que dentro de poco vamos a tener que asegurar la mochila por si se moja en el maletero del BUS ¡ Para mi la respuesta es clara y sencilla, pero la realidad es otra así que reflexionar un poquito J J
Como era de prever, llegamos a Arlegi tras hacer y deshacer numerosas rotondas en torno a Noain, en busca del camino correcto, ya que una vez mas nuestros amigos de ARRIAGA BUS, no suministran GPS, mapas, o similares a sus empleados y esta vez no contábamos con “Martita” para que nos sacase del apuro.
11 h de la mañana, y no llueve en Navarra. A punto estuvimos de abandonar los paraguas de golf en el bus, pero por si acaso... lo llevamos de bastón. Nos esperan 4-5 horas de marcha sin gran dificultad. Comenzamos siguiendo la GR hasta alcanzar el collado que coincide con la carretera de acceso a las multiples antenas de la zona. El pelotón de cabeza nos quedamos a esperar al de cola, que viene rezagado por que los enanitos del bosque tuvieron que socorrer a Blancanieves Ainhoa por que le dio un mareillo. El mareo se quedo en nada grave, y le sirvió a Blancanieves para que le porteasen la mochila y tener a todos los enanitos a su servicio durante todo el día, eso si, a cambio de escuchar conversaciones de esas que las chicas solo escuchamos cuando estamos en minoría, y los chicos no son nuestras paarejas. Me pidió sopitas, pero a mi ayer me tocaba aprender la receta de Carrilleras del Antoine así que tuvo que sobrevivir solita.
Tras culminar el Bordatxar y Esquives, volvemos sobre nuestros pasos hasta retomar de nuevo la GR y dirigirnos hacia el Erreniaga o Perdón, que da nombre a la sierra del mismo nombre. Lorenzo y Eolo nos habían acompañado hasta entonces, pero de repente Lorenzo se fue a echar la siesta entre nubarrones negros que pusieron nuestros paraguas en alerta, por lo que aprovechamos el pórtico de la ermita que estaba en nuestro camino para resguardarnos y esperar al pelotón de cola. Eran casi las 14 h, por lo que decidimos aprovechar la casa del señor para degustar algunas de nuestras viandas y todas las de Vicente, y es que este chico tiene el concepto de comida de ataque un poco distorsionado, para nuestro gran disfrute: Tortilla de concurso para 15, acompañada de pimientillos del pais, litros de caldos riojanos, de postre brazo de gitano y de digestivo litro de orujo de hierbas de Potes. Muy a su pesar la cazuela y el hornillo que también había porteado volvieron sin usar, por que los Irastorza acabaron el Sabado con las carrilleras que Antoine había prometido al de Erandio, en su lugar degustamos el txorizo de jabalí de Felix, el queso de Badajoz de Lantxo que hizo mucha sombra al Idiazabal de dudoso concurso que me encajaron en el mercado de San Lorenzo los de Ubidea. No tuvo tanto éxito el pitilingorri de garrafón de uno de los atxazpitos.
El cielo cambio de color sin echar ni una gota sobre nuestras cabezas y Lorenzo se levanto de la siesta, por lo que con la tripa bien llena, seguimos nuestro camino hacia el Erreniaga y después de la tarjeta de rigos por la cresta infectada de molinos, dónde el blanco de las marcas de GR no resaltaba en exceso, hasta el collado del Perdón.
En este punto, que enlazaba con el Camino de Santiago, hacemos una paradita, para retratar a Felix a lomos del caballo de hojalata oxidada a lo Chillida que entre otros hierros “adornaban” este punto del camino. Un poco de agua, otro de acuarius, y como no, había que rematar el licor de hierbas.
Impresionados se quedaron el jubileta francés, y los Hyppies alemanes cuando el Barcena les convidó a un txupito. Q’uest que c’est? Preguntaron los alemanes en correcto francés, a lo que el jubileta contestó en igualmente correcto alemán: SCHNAPS, u sea se, aguardiente en castellano antiguo y todos con la sonrisa en la boca, tras la charleta con los peregrinos, continuamos nuestro camino; unos hacia Santiago y nosotros hacia nuestro fin de ruta en Zizur Mayor deshaciendolo.
Pista, pista, pista y mas pista. Antonio no puede con las plantas, Lantxo nos cuenta todas las recetas sobre embotar que recuerda e Iñigo sigue pensando, que es mas rentable comprar tomate de oferta en Eroski. En fin, que la charla es amena pero el fin de fiesta se convierte en una txiki penitencia, y nos hace pensar seriamente en por qué tanta gente hace el dichoso Camino de Santiago. ¿Dónde está el disfrute? respuesta: seguro, que han oído hablar de un moreno alto que se aparece de vez en cuando a los caminantes y les invita a un txupito para reponer fuerzas.
Por fin divisamos el pueblo y el bus. Fuera botas, camiseta limpia y carretera y manta no sin antes hacer la paradita de rigor para degustar una cañita.
Lo hemos pasado bien, hemos comido mejor y lo mejor de todo: no nos hemos acordado de la lluvia hasta que el segundo gol del Villarreal nos despierta y descubrimos que estamos ya casi en casa y que como diría Gerardo LLuviolo sigue haciendo de las suyas por estos lares, pero por suerte hoy se ha olvidado de seguirnos.
Seguiremos con nuestras aventuras, evitaremos el camino del Apóstol en la medida de lo posible, y buscaremos frondosos bosques de hayas o robles en lugar de crestas infectadas de monstruosos molinos, para lo cual aprovecho para animar a todo el mundo a hacer sus propuestas para el calendario del año que viene que se empezará a gestar en breve.
Marga