Juanma toma el relevo de Iratxe que lo había tomado de Raul al que se lo dejo Antonio y que me lo tomo prestado , al fondo se ve la cima , por detrás y aprovechando la huella se acerca a mayor ritmo el resto de la expedición , pero si bien ser el primero es doloroso y extremadamente cansado en estas condiciones de nieve , alberga un irracional estado de emoción , será por facilitar el ascenso de los demás? , o por probar que el organismo puede más de lo quiere o simplemente por ser el primero en deshojar este manto lacado.
Como con el cerdo hasta el rabo todo es cerdo , en la montaña hasta la cima todo es montaña y hasta la cima se asciende en una sencilla trepada y cuando todos tomamos posesión del reino de las alturas un viento sobrecogedor nos obliga a tumbarnos en el suelo asiendonos de cualquier elemento para evitar ser arrojados más allá de límite . Nos vimos obligados a bajar antes de tiempo , con cierto riesgo debido al viento y a extremar las precauciones más alla de lo admisible aun así allí quedo la gorra de Koldo que tuvo a bien quedarse a vivir entre los riscos de la montaña arrastrada por un viento indomable.
Todo esto sucedió el primer día , mejor dicho el segundo de nuestra estancia en el parque Nacional de Redes ( para más señas , allá dónde Asturias mezcla su nombre y su geografía con la de León ) .
No es mi intención desgranar hora a hora todos los aconteceres de estos cinco días que son más que una semana Santa y casi un verano a pesar de que hayan transcurrido a la velocidad del gamo, de hacerlo así no cabría espacio en esta página , ni en la red por los innumerables sucesos que tuvieron lugar, así que si el lector lo permite nos centraremos en los mementos muy buenos dejando en el tintero simplemente los buenos.
Particularmente me ha tocado este largo puente después de unas excelentes vacaciones que me llevaron a surcar el sur de España cuando aún no llovía allí más que en el norte , aunque eso ya es historia a juzgar por lo visto en la tele estos días .
Bien volviendo a Redes, llegamos allí casi acojonaditos por el hombre del tiempo ( pero nosotros nunca damos marcha atrás , como mucho damos la vuelta y seguimos avanzando ), el coche pisó algunas placas de hielo en el camino pero ni excesivas como para parar , ni afortunadamente numerosas como para tener que informar al seguro de algún daño. Las ruedas crepitan sobre el firme helado frente al albergue de Soto de Agues y un sol esplendido nos invita a dejar cuanto antes nuestros enseres en el ático y lanzarnos a una ruta que no sea la del Alba ( la más famosa de la zona ) para reservar esta a días posteriores y compartirla con todo el equipo.
La elección corre a cargo del sector femenino ,y saben vdes. Dónde acabamos?, si, efectivamente sin quererlo y guiados por la intuición y ese sexto sentido que no tenemos los hombres (afortunadamente) acabamos en la ruta del Alba . A duras penas corregimos y nos lanzamos montaña arriba para tomar una atalaya que permite ver todo el valle y como el viento barre incansable las cornisas de nieve frente al sol que va poco a poco camino de su guarida .Avistamos algunos ciervos buscando verde dónde no hay más que blanco y huellas de jabalí y corzo enlosan el manto blanco entre castaños y robles .
Reunidos todos los discípulos frente a la cena y apercibidos de que aquí no se cena sino que se disfruta cada noche de un banquete "Real" tanto cuantitativa como cualitativamente , nos situamos los trece en deredor de la mesa como los apóstoles . Sin bendición pero con buenos deseos nos abrimos paso entre las sopas, los asados, el lenguado, las tartas los cafés y los chupitos. Como decía David nuestro anfitrión , a mis amigos que no les falte de nada .
Hemos tenido la fortuna de no encontrar posaderos sino amigos que regentan el albergue y gracias a ello nuestra estancia ha sido más que domestica , familiar .
Cuyargallos es una ruta corta , de unos mil metros de desnivel , pero lo que es normal sin nieve puede ser una odisea con ella y un poco de eso fué , porque como se dice en el lugar la nieve es blanca pero es muy negra .
La noche es silenciosa en el valle , todo duerme excepto el reloj de la torre que dos veces cada hora nos recuerda que el tiempo sigue corriendo y aunque todo lleva a pensar en una noche tranquila el virús grastrointestinal que me tuvo en jaque hace una semana me tiene ocupado paseando pasillos y baños gran parte de la noche . La orejita que David nos saco con las cervezas ayer en la calle creo que habrán ayudado al simpático animalito a reactivarse y hacerme las noches más largas .
Campiellos es una aldea próxima a Rioseco, retrepada en la ladera de la montaña y con una plazuela irregular que deja entrar el sol entre las callejuelas . Hoy es día de batida de jabalíes , a lo largo del camino vamos encontrando uniformes fosforescentes que cierran el barranco donde caerán las piezas y cuando comienza la lluvia tenemos ante nosotros el espectacular detalle del pico Retriñón cubierto por las nubes de agua .
Un pequeño allanamiento de borda nos permite guarecernos del aguacero y admirar el detalle y buen gusto de estos lugareños que disfrutan en verano de un balcón privilegiado ante los Picos de Europa .
Ascendemos una interminable y rocosa cima . Las ampollas de Koldo le marcan una pisada irregular y dolosa , la cima nunca llega siempre hay un pequeño escalón detrás y realmente arriba , allí donde no hay nada más vemos al fondo : en rojo las laderas limpias de nieve, en verde el fondo de los valles , en negro los regatos que los surcan y en la línea del horizonte, en cortes nerviosos ,las cimas nevadas.
El descenso a media ladera nos cambia de valle hasta el de Beleño pero el camino no nos deja caer en él y nos devuelve al de Campiellos , 16 kilómetros de ruta hoy casi sin nieve pero con caminos convertidos en regatos allá por dónde pisáramos .
La tarde es larga aun , y una ducha tranquila , una riada de sidras en el pueblo y una merienda marcan el ritmo hasta la hora del banquete , siempre sorpresa , siempre un poquitín picante y siempre ostentosa . De esta casi no salimos vivos, y no se nos ocurre mejor remedio que un paseo para evitar males mayores , así al calor de una noche de verano en Diciembre paseamos entre los orreos incontables del pueblo ,tratamos de adormecer unos al estomago, otros al virus que lo habita y Antonio que se enciende por las mañanas como una motosierra y se apaga por las noches como un celemín trata de adormecer su cuerpo serrano a ritmo de serrería.
De vuelta al albergue y en el banco de fuera echamos unas horas de charla con los paisanos y artos como estamos ya de arreglar el mundo en nuestras largas charletas dejamos a los lugareños que despotriquen del guarda forestal e insolidario que habita estos lugares , o del estado inadmisible de la minería de Langreo y su cuenca o de la insolidaridad del dinero que tiene un fulgor instantáneo y un escaso pensar en el futuro.
El calor de la noche casi ha limpiado los montes hasta la cota de 1800 metros y el Picu del Arcu está en este nivel . Caleao podría haber sido Campiellos pero tiene casitas de colores , la carretera se adentra en un lugar remoto y perdido y allí donde acaban los caminos empieza Caleao.
De cómo tuvimos que cruzar puentes de madera rota , de cómo tuvimos que vadear ríos crecidos que se habían llevado los puentes o de cómo vimos , fuimos y conquistamos la ruta del Arcu no daré más detalles . Habíamos previsto una ruta suave para permitir que el grupo permaneciera unido en el placer y en la enfermedad y que las plantas de Antonio no tuvieran que quedar en la mesa de operaciones . Desde la cima vimos el lago Ubales y la foz de los Arrudos que recorrimos solo en parte y que dejamos para una primavera u otoño próximo y así sencillamente y a gusto nos dejamos caer por la ladera hasta la foz entre los acebos más grandes que hayamos visto, entre ellos y sus bolitas rojas algunos corzos corretean , pero la perceptible soledad y el silencio sobrecogedor de algunos momentos ponen en valor cada uno de los kilómetros recorridos .
Si dijera que cenamos de forma frugal , nadie me creería a estas alturas y efectivamente nueva repostería, nuevos entremeses y mas platos subidos de cantidad y gusto .Al final nuevos coloquios con David y Ana que nos pide que a Santi le llamemos por su nombre y no como él le bautizó , para terminar promesas de regreso y sintonía con carácteres de buena gente.
Cuando el último día que arrojaba agua incontable a nuestra marcha nos acercamos y degustamos el maravilloso museo minero de Langreo, cuando bajamos a su mina y recorrimos su galería, cuando nos agachamos para compartir el espíritu de sacrificio de estos hombres entre paredes o tumbas de carbón , cuando nos encogimos al ver en que hospital podían ser atendidos o cuando nos enseñaron las manos y las herramientas que manipulaban la dinamita con la facilidad con la que liaban un pitillo nos sentimos orgullosos de aquellos cientos de hombres con alpargatas, boina, bigote poblado , carburero sobre los hombros y un pantalon ceñido a la cintura con una cuerda por encima del ombligo cerrado en una chaqueta de pana .
Aquellos que llenaron los siglos con más generaciones que cualquier otra profesión , aquellos que llenaron de sudor ríos de ambiciones , aquellos que llenaron de orgullo cientos de vidas y las cedieron con la esperanza de que sus congéneres pudieran vivir mejor se encontrarían hoy con un paisaje desolador viendo como al calor de un dinero puntual de subvenciones se vive mejor, se vive más pero sin las ganas , el orgullo y la fé que ellos tuvieron.
Gerardo



