Por Higgins, Higgins no nos viene nada excepto para los que ayer estuvimos en las lomas redondeadas del Trapalata.
Dícese por bosson de Higgings la partícula más pequeña existente en la naturaleza , dicen que andan buscándola por el anillo ese del Cern en Suiza y dicen también que es tan, tan pequeña que no se verá ( a que es fácil decir que existe algo que nadie puede ver , de pequeños a eso se le llamaba amigo imaginario, pero cuando estudias una carrera se le llama bosson de Higgings). Ayer tuvimos clase de física cuántica porque si es verdad que toda la materia está vacía , que todo lo que vemos es apariencia y que todo está hueco cada vez que la rama del que va delante te atiza en los morros eso que es : es un sueño o es realidad? y como no ha pasado la rama por todos tus huecos…..
,No os quiero decir como andábamos ayersi siendo lunes seguimos de esta guisa
En esas montañas pequeñas , de sube y baja , de praderas, de arroyos estrechos y ruidosos , de dolinas sorpresivas y de alternancia de pinos con rayas de hayas echamos ayer el día .
Parece que las dolencias van haciendo aparición en invierno y uniéndonos a la rodilla de Iratxe , al talón de Juanma, al tobillo hiperflexible de Yolo con los dedos de martillo de Marga estamos completando el libro de las lesiones montañeras .
Marga en un querer y no poder nos abandono en las primeras rampas de ascensión y desde allí como los montes no eran muy altos nos tiramos a hacer el Tour del Aizeleku que culmina en su cima aunque para entonces ya habiamos hecho metas volantes sobradas de las que cabe destacar el municipio de Gabiria una vez superada la cima del Trapaleta.
Al pie del Aizeleku se encuenta el barrio de Sta . Ana con una fonda , jatetxe,bar,reposorio y abrevorio de esos que no te dejan pasar sin parar . Bien es conocido el refrán “ empieza a caminar como un niño para llegar a cima como un hombre “ y así ,cerca de la cima nos sentimos con edad suficiente como para sacarnos uno botellines de cerveza y descansar , después esto se alargaría con la comida y además la media siesta al sol. Y quién en esta tierra de asilvestrados no es capaz de ponerse a subir con la barriga llena y los ojos legañosos?
Como de perdidos al río , decidimos ascender los últimos 300 metros de desnivel por la directísima , si señor , esas cuestas que silencian la sobremesa, que te hacen borbotear en el adentro y que cuando terminas y miras hacia abajo dices , nunca mais .
Desde Aizeleku el retorno lo abreviamos un poquito para que Marga no se empadronara en Legazpi y al concluir los 20 kilómetros de ruta y como es habitual , el ánimo de la gente era más alto, las sonrisas más abundantes y el mal humor se había ido con aquellas nubes grises de la mañana a buscar la tierras frías del norte .
Como veís en la foto, el paisaje dejaba sus huecos, pero parecía lleno de colores y detalles casi ya de primavera por lo tanto el Bossón de Higgins no debe andar por aquí aunque como no se vé .
Buena semana y que disfrutéis en tierras palentinas, yo me exilio un par de semanas .
Gerardo