lunes, 10 de septiembre de 2012

Desde La peña de La Población



Hacía tiempo , mucho tiempo que no caía una gota de humedad , los robles marojos y las encinas carrascas entonaban un color de otoño sin serlo, fruto de la deshidratación , cada pisada nos recordaba el acto de un verano eterno forrado en unos caminos amarillos  gobernados por los cardos , los zarrapotes y unas hojas secas y frágiles que crepitan a nuestro andar .

Los caminos se han difuminado , el propio sol acobarda a los caminantes que los dibujan habitualmente y así perdidos a su función no tienen otro futuro que el de ser borrados y olvidados . Una hilera de colores de 17 figuras discurre entre ellos buscando lo perdido , si, es verdad que al fondo se ve y se encuentra la Peña de la Población pero el resquicio por  el que discurrir no es tan evidente desde las fincas de Alla-Fuera .

La Población se levanta solitaria ,visible desde cuatro provincias , señorial y forjada de historia , allí quedan aún vestigios de los Carlistas atrincherados que dueños del peñón lo defendieron y aguantaron hasta el final del conflicto , en tiempos más reciente lo conquistaron y vistieron los helicópteros con dos prominentes torres de comunicaciones que a día de hoy también han dejado solo sus manchones de hormigón  y desde ayer quedarán algunas gotas de vino que por descuido o falta de pericia quisieron regar su cima .

La peña como decía , tiene una estampa imponente pero su ascensión no requiere mérito alguno , ya en la cima donde cómodamente nos ubicamos todos , los 17 y algunos más que pasaban por allí  podíamos distinguir unos paisaje pálido de sed en la Rioja , apenas cuatro puntos verdes perdidos en la calima del medio día , a nuestra derecha un paisaje atlántico vestido de hayas y robles de un verde aún así menos intenso del habitual  y “allina” en el frente los cortados de la sierra de Cantabría  con el Palomares y el Peña Alta .

Por suerte el descenso no fue aéreo como nos habían destacado y alegres después de la gozosa comida compartida , bien regada y mejor sabida nos resguardamos del sol en unos bosques que me llevaron treinta años atrás . Cada sendero , cada bloque de árboles , cada tronco hueco y sobre todo el olor del boj que aún mantiene la humedad en esta ladera me presentaban otras caras , otra compañía , otras conversaciones  y otras inquietudes .

Entonces todos nos sabíamos dueños del paisaje  y nunca nos perdíamos , subíamos sin prisa y buscábamos el misterio de lo desconocido ayer tuvimos que ver si con 3 GPS podíamos seguir la huella , el misterio quedaba varado al margen del camino, ausente , inadvertido pero aun así pudimos distinguir la belleza de su paisaje .

Desde que tengo conciencia de este terreno siempre supimos que la barrera natural de las Peñas marcaba algo más que el límite provincial , marcaba el verde Paisaje del valle del río Ega, marcaba el límite de nuestro salón de juegos , marcaba la dimensión de nuestros sueños  .

Pero de eso hace ya tanto tiempo , aun así siempre que paso me gusta abrir la ventanilla del coche y dejar que el olor a boj y monte me invada cuando desciendo por el puerto , hemos cambiado los carros de bueyes y las mulas por los coches y tractores , hemos vaciado el pueblo de vecinos pero las montañas continúan indolentes al paso de un tiempo efímero nosotros pasamos inadvertidos pero nos van llenando.


 Nota:
Ayer nos juntamos un gran grupo y a pesar de “la Calo, la sudo y el ingrato camino matinal “ tuvimos nuestra recompensa por la tarde , buen ambiente , bonito paisaje y sobre todo un grupo muy majo , a cada uno de los diecisiete gracias por querer seguir disfrutando . Buena semana gandules .

Gerardo