Hola a todos :
Después de mucho
tiempo de silencio en el blog me he decidido a contaros algo de lo que vimos
ayer en la salida al Alto del Corral . Como todos visteis y algunos sufristeis el
tiempo se encontraba de triste a gris , pero cuando te has hecho a la idea de
que vas pase lo que pase se le quita
mucho dramatismo a la situación .
Ayer nos juntamos
seis que aparcamos en el pueblo de Izarra a eso de las 9:10 de la mañana .
Quiso el destino y la tecnología interrumpir la salida de unos pocos cuando
Santi recibió el mensaje de que urgentemente debía volverse por temas
familiares . La verdad es que nos quedamos bloqueados sin saber ni que hacer
para apoyarle y por ello quiero
dedicarle desde aquí un pequeño homenaje a ese personaje delgaducho, de cartón
brillante y siempre sonriente, está disponible
cuando nos hace falta a pesar de su
verborrea dialéctica . Le pone una gota
de humor a la salsa cuando esta empieza a quedar sosa y aunque su nervio le
impide transmitir esa sensación de tranquilidad el aporta el contrapunto
necesario para que la apreciemos en su justa medida .
Por eso en estos
momentos difíciles para él en los que nos cuesta hacernos a la idea de que nos
hemos dejado cosas en el tintero del pasado quiero decirle que cuenta con
nuestro apoyo y que seguimos contando con sus palabras , como siempre las diez
de últimas como en el tute.
Bueno pues después
de que los tres que quedábamos decidiéramos
continuar , nos propusimos darle lustre y brillo a un día de nubes y nieblas .
La ruta de ayer se
parece a la silueta de una mano en la
que en cada falange aparecía un sitio secreto : así vimos el pequeño lago
próximo a Gujuli dónde aún permanecen a media travesía algunos patos que buscan
el sol en África , la cascada de Gujuli estaba seca como la mojama pero el entorno sigue siendo sobresaliente ,
el Alto del Corral lejos de dejarnos ver todo el parque del Gorbea nos dejaba
ver de forma intermitente toda la Sierra Salvada y cuando a mitad de camino decidimos adentrarnos
con un solo frontal en la Cueva de los Santos , flipamos en blanco y negro.
Aunque su entrada es un poco angosta ,en su interior se van abriendo galerías
cada vez mayores y se aprecian las coladas , los pilares y algunas estalagmitas
que en su día fueron abundantes . Su único habitante ( un murciélago ) ni se
inmutó a nuestro paso . Comimos a resguardo ya que no nos habíamos mojado hasta
entonces y el día nos trajo a bien la lluvia a la vez que la cueva .
A los postres el
tiempo escampó y por unos increíbles bosques de hayas nos fuimos siguiendo el
rastro de los lobos de Gibijo, culminamos el pico Somo y después la cruz de
Abecia.
Tras 26
kilómetros el día se acercaba al gris del oscurecer y volvimos suavemente tras
encontrar la segunda cueva hasta el coche .
Pasamos un día
bonito en los colores del Otoño y todo ello a pesar de que la quesería estaba
cerrada . Como veís un día de pleno de Otoño.
Mucho ánimo
Santi:
Gerardo
