Domingo 10 de Abril de 2011, después de una semana de calor pegajoso , cielos rasos , noches estrelladas y luz cegadora , hoy, precisamente ese día que reservamos para inspeccionar de cerca como despierta la naturaleza , hoy, está lloviendo . De la misma forma creo que podría haber comenzado cualquiera de las crónicas de los últimos nueve meses . Es mala suerte? , es el sino de este año, que como penitencia nos acompaña en cada una de las estaciones , verano, invierno y ahora en primavera?. Quiero creer que es el parto de los nueve meses y que como tal con este domingo ha visto la luz y ha dejado de atormentarnos .
Ya hemos comprado los paraguas resistentes al viento , los Goretex que aguantan no se ya cuanta columna de agua, las fundas de mochilas impermeable o ignifugas o lo que sean, hemos probado los mejores impermeabilizantes de botas y aun así una bolsita pequeña que dejamos en los coches y que guarda cuando menos unos calcetines , un pantalón y camisetas secos son la esperanza de cada salida.
En los peores días hemos notado , más que visto ,como la ropa interior se ha pegado a nuestro cuerpo en una segunda piel , como hasta las mejores marcas tienen su límite y no destiñen pero marcan , como el algodón encoge y como somos más pequeños a base de humedad que nos pliega como una bola de papel .
Bueno pues aun con todo ayer fue otro gran día , si, aunque cueste creerlo . Como ya venimos diciendo el grupo se renueva y crece y los veinte que ayer afrontamos nuestro destino con esperanza, volvimos relajados , contentos y un poco mojados .
La tarbernita que hay en la plaza de Araia se ha convertido en nuestro centro de reunión de días brumosos . La Sakana nuevamente y después de dos semanas seguía lagrimando agua desde la niebla y después de una cierta confusión inicial al constatar que los dos GPS tenían rutas diferentes y que el camino ante nosotros no discurría por ninguna de ellas , tiramos derecho para que Dios depare .
El bosque está espléndido , los brotes verdes, de un verde deslúmbrate , su contraste sobre un rojo intenso de hojas caídas y el tono violáceo de las copas de las hayas que presumen ya de su nueva cobertura detonan una expiración alagadora .
Cada una de las pequeñas aldapas concluye en un bosque y poco antes de afrontar la cima nublinosa y húmeda la roca se adueña del terreno . La serpiente multicolor discurre entre rocas que por fortuna para todos no resbalan en exceso para que cuando creamos haber llegado al Allaitz , envueltos y tapados por las nubes nos demos cuenta que estamos más arriba aún de lo deseado . Una foto rápida para esos nietos que si o que no veremos , un despliegue de chubasqueros y paraguas para buscar una forma de bajar de tan confortable lugar de forma apresurada .
Ahora si hemos tomado la GR que discurre por todo el cordal , pero a pesar de eso siempre hay un impenitente en el grupo que se ocupa de recordar que total para seguir las marcas vale cualquiera . No seré yo quién acuse a tan singular sujeto de insubordinación porque estoy seguro que a estas alturas de la descripción está en la cabeza de todos un personaje delgado , de pelo escaso y poco rizado , que tiene una fregoneta azul y que no se permite en su vocabulario una palabra altisonante e incorrecta . (Ayer dijimos que le haríamos una dedicatoria en el recuadro y hete aquí la promesa cumplida )
Bueno pues como tuvimos dos GPS , una parte del grupo siguió a uno y otra al otro y los que estuvieron con Marta desembocamos en una extraordinaria explanada de hayas , que empiezan a ser devoradas por un musgo de terciopelo en su base , que pintan desde cerca un cuadro puntillista y que quieras o no te obligan a detenerte para suspirar ante tanta majestad .
Esto tuvo su peaje , no voy a decir que no, porque la subida al Umandia fue puñetera . Pero acaso hay en el mundo algún momento de gloria que no conlleve aparejado un relámpago de sufrimiento …
En el mismo cordal nos encontramos los integrantes del grupo de Emi y volvemos a tomar direcciones opuestas , nosotros a coronar y ellos ya coronados , para quedar en juntarnos en la txabola de Martín .
El descenso vertiginosos del Umandia , casi vertical se lleva con mucho cuidado y con mucha hambre y aun así hoy estamos por recibir las fotos de dos culos morados que han prometido mandarnos y que si llegan a tiempo colgaremos en el rincón del marqués . Claro que unas diestras manos de pastelero han podido obrar el milagro de evitarnos tal gozo a base de amasar y amasar esta noche.
Bueno pues poco más que contar porque desde la txabola en la que unos montañeros que la habían tomado previamente nos invitaron a tomar sus asientos en el interior de la misma ,nos dejaron los ingrediente sobre la mesa y nos desearon buen provecho ( que maravillosa es la solidaridad montañera ) , bajamos directamente a Araia a por la cerveza y sobre todo a por la bolsita de ropa seca .
Hoy lunes todo está seco y aunque necesitamos mucha agua en nuestros montes para tener estas montañas tan verdes , estos tapices de musgo exuberante y ese frescor atlántico que se pega en la piel , coño, no podría alguna vez hacerlo al revés , quiero decir que llueva de lunes a viernes , o que llueva por la noche o en el mejor de los casos que llueva desde dentro.
Pero si me presentan la dicotomía entre el desierto de las Bardenas o nuestros hayedos no me queda duda: …….. unas Bardenas de cuando en vez no están tan mal.
Buena semana montañeros.
Gerardo