Este domingo
pasado ha sido la prueba definitiva de que hay que tener siempre ese espíritu aventurero vivo, no sé dónde he leído que la aventura es
la única forma de robarle tiempo a la muerte . Cuando los poquitos que quedamos por aquí
sin vacaciones nos decidimos a hacer algo de bici , nos surgieron las típicas rutas
que no por muy andadas son ni menos bonitas ni menos interesantes , pero la
posibilidad a última hora de probar algo diferente en la Sierra de Urbasa nos abrió
el apetito de lo nuevo, no era la clásica vía verde y desde luego Urbasa es
siempre una garantía de naturaleza .
El camping aún permanece
cerrado hasta el 10 de ulio y desde allí por entre los interminables bosques
que desembocan de cuando en vez en rasos y las sendas que discurren de vez en
cuando por pequeños claros hicieron de la marcha un relax y un placer sensorial . El día era espléndido al contrario
del que costó despertar en la costa y después de la comida , tendidos sobre el
balcón de Pilatos al que habíamos llegado ni se sabe por dónde ni cómo nos
echamos una horita de siesta al sol sobre el valle de las Ameskoas .
Aunque a veces
cueste despertar de ese retozo “siesteril” retomamos las bicis para hacer algún
centenario que le pusiera corona a nuestra marcha , así con un esfuerzo mayor después
de haber llenado la barriga coronamos “Logarri” que nos ofrecía un amplio
paisaje desde Baquedano hasta Montejurra por un lado y casi el valle de Arana
por el otro. En el descenso pude comprobar las ventajas de las bicicletas de
doble amortiguación , la diferencia es que no se te suelta el reloj de la
muñeca por muchos baches que haya y que por lo tanto la percepción de peligro
en bajadas a gran velocidad se hace
menos apreciable , lo que a la postre es un riesgo . En fin que hay bicicletas
y luego lo que tenemos los demás que son dos ruedas montadas en un cuadro .
Tras el descenso
vino la aventura de cruzar campas ,prados ,colinas y bardales a ojo para acabar saliendo a un
txiringuito de la carretera que tenía las cervezas muy fresquitas, que a falta de agua “buenas son “
Poco más de un
día que acabo tras 44 kilómetros de preciosos paisajes y con sus 600 metros de
desnivel, que nos dejo la sensación de
que no se puede dejar la aventura porque igual que en la bicicleta si dejas de
dar pedales te caes .
Un abrazo
gandules
Gerardo