lunes, 1 de julio de 2013

Por las sombras de Urbasa



Este domingo pasado ha sido la prueba definitiva de que hay que tener siempre ese espíritu aventurero  vivo, no sé dónde he leído que la aventura es la única forma de robarle tiempo a la muerte  . Cuando los poquitos que quedamos por aquí sin vacaciones nos decidimos a hacer algo de bici , nos surgieron las típicas rutas que no por muy andadas son ni menos bonitas ni menos interesantes , pero la posibilidad a última hora de probar algo diferente en la Sierra de Urbasa nos abrió el apetito de lo nuevo, no era la clásica vía verde y desde luego Urbasa es siempre una garantía de naturaleza .

El camping aún permanece cerrado hasta el 10 de ulio y desde allí por entre los interminables bosques que desembocan de cuando en vez en rasos y las sendas que discurren de vez en cuando por  pequeños claros hicieron de la marcha un relax y un placer sensorial . El día era espléndido al contrario del que costó despertar en la costa y después de la comida , tendidos sobre el balcón de Pilatos al que habíamos llegado ni se sabe por dónde ni cómo nos echamos una horita de siesta al sol sobre el valle de las Ameskoas .

Aunque a veces cueste despertar de ese retozo “siesteril” retomamos las bicis para hacer algún centenario que le pusiera corona a nuestra marcha , así con un esfuerzo mayor después de haber llenado la barriga coronamos “Logarri” que nos ofrecía un amplio paisaje desde Baquedano hasta Montejurra por un lado y casi el valle de Arana por el otro. En el descenso pude comprobar las ventajas de las bicicletas de doble amortiguación , la diferencia es que no se te suelta el reloj de la muñeca por muchos baches que haya y que por lo tanto la percepción de peligro en bajadas a  gran velocidad se hace menos apreciable , lo que a la postre es un riesgo . En fin que hay bicicletas y luego lo que tenemos los demás que son dos ruedas montadas en un cuadro .

Tras el descenso vino la aventura de cruzar campas ,prados ,colinas y  bardales a ojo para acabar saliendo a un txiringuito de la carretera que tenía las cervezas muy fresquitas,  que a falta de agua “buenas son “
Poco más de un día que acabo tras 44 kilómetros de preciosos paisajes y con sus 600 metros de desnivel, que  nos dejo la sensación de que no se puede dejar la aventura porque igual que en la bicicleta si dejas de dar pedales te caes .
Un abrazo gandules


Gerardo