Son las doce y media de la noche pero mi cuerpo se ha trabado en el horario europeo y sigo ansiando la hora de la cena . El coche me ha traído entre la copiosa lluvia durante una hora de bocina implacable al Hotel , a los pies de mi ventana tengo el monumento que permitió a los Ingleses entrar y salir de su colonia con toda la Pompa y Circunstancia a que acostumbraba el imperio Británico . Estoy frente al monumento de la puerta de la India . En el horizonte serpentean hilos azules y abocardados que llegan hasta mí en forma de explosiones huecas.
En las calles llueve pero nadie lo diría , los habitantes gustan de respirar la insolente humedad a ras del mar de Arabia , este mar de un color que padece la enfermedad de la polución excesiva amenaza en breve con extender sus dominios a más áreas de la ciudad , hoy se espera la marea más viva del año por ser luna llena y apenas un metro lo separan de los limites de los puentes y canalizaciones .
Hace doce meses que estuve aquí y veo la misma fotografía de ciudad , hace casi 16 años que estuve en la India y la instantanea de muchos barrios no es muy diferente . Yo diría que a esta cámara no le han cambiado el rollo o quizás esté yo enredado en “el día de la marmota”.
Sin embargo la pregunta de lo que consideramos desarrollo , la máxima que cualquier occidental buscamos en sus connotaciones se desarma una y mil veces ante cada uno de los pequeños corpúsculos de gente que se enredaba jugando y comiendo en torno a pequeñas bombillas callejeras. Se desintegra en los pequeños rij-shaws , las tejavanas oxidadas y paredes de chapa plegada que delimitan casas, aceras y carreteras, coches, camiones y furgonetas bregados de luces y que vomitan gente por sus ventanillas, incestuosos pasos de cebra mezclados asaltados por motos , carros y peatones .Esa máxima se descompone “per sé” ante la artificial imitación de lujo y occidentalismo mal copiado como el que reflejan los personajes de lugares como en el que ahora me encuentro. Mientras algunos hindúes juegan a heredar en sus propias almas las costumbres de un imperio caduco , otros continuan en la Indía costumbrista. El propio Gandhi al que trataré de cursar visita en Delhi el próximo sábado ya dijo que este galimatías era solo entendible mediante la comprensión del alma, por eso algunos lo llamaron “ Alma grande – Mahatma” pero para los ojos de los comunes como nosotros que ni tenemos el valor ni la clarividencia que sembró él en este país , para nosotros esto es un caos de sonrisas , gentes y quehaceres , estrepitosos claxons y desheredados ambulantes.
Como alguien nos dijo al oirnos en un país similar cuando comentamos que estaban hambrientos – y vosotros estáis tristes -.
La pregunta que nos salvaría si supieramos contestar , es: ¿De cual de las dos es mejor morir? Ellos lo tienen claro, quizás por que no les hemos dado opción o quizás por que aunque la tuvieran preferirían lo que tienen.
Mumbai a 4 de octubre de 2008
Gerardo
5 comentarios:
¿A qué huele Mumbai?
Iñigo
Ahora que estoy en Vadodara , Gujarat , te digo que en el paseo de la tarde ( y aunque mis compañeros de cruzada no querían ni bajar del coche ) yo me he dejado perder por esas calles caóticas y me he encontado de todo sobre todo mucha higiene y limpieza limpieza , las calles huelen a gente y la gente.... .
Egunon joven,
Por aqui días tristes para algunos, para no olvidar, para no divulgar en este espacio, pero si para reflexionar y junto con la ayuda de tu relato hacernos pensar un poco mas en lo que tenemos y no en lo que no tenemos.
Bon shanti
Pero vamos, a que huele?. A zotal?, A lejia?, a fresco? a humo de las motos?, a sobaquetes necesitados de higiene?
Iñigo
el olor que había creo que por ahí se llama , mejor lo digo en frances "merde" , mezclado a partes iguales con incienso, un poquito de carne requemada y aderezado con un calor humedo que despega las sobaqueras.
Sirvete mezclar en una probeta y enfrascar , yo creo que sacamos el "Pruduto" a no menos de 3500 Rupias el frasco.
Ala a fabricar.
Gerardo
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