
Érase una vez: un pequeño lugar escondido tierra adentro, cuenta la leyenda que en él habitaba un ermitaño de barba gomosa, desaliñada y oscura como los tizones de la pequeña hoguera que recalentaba su estancia. La pequeña oquedad desde la que dejaba pasar los días señalaba a tres valles que con nervio se dirigían al mar cantábrico . Este buen hombre fue olvidando poco a poco el lenguaje en una dispar disputa con su único convecino , su fiel , su inconfundible … su incondicional , su….. perro .
Dice la historia que el tiempo hizo que el uno supiera de los secretos del otro y el otro fuera capaz de comunicarse con el uno indistintamente .
Este uno y este otro no eran sino San Roque y su perro.
Hoy en día San Roque tiene una bonita mansión en la cima de esa caverna , en lo alto del monte Kolitxa , que se eriza sobre el paisaje como una tea señera .
Ayer quisimos rendir un homenaje a tan singular personaje amén de darle a Antonio la posibilidad de probarse y distinguir lo que tiene de diferencia un cordero de Frómista con un bocadillo de sardinas en el Burgueño .
También ayer fue un día extraño en el que Marta , nuestra reserva auxiliadora de guías se quedo en casa y tuvimos que guiarnos , pue… como lo hemos hecho toda la vida con un mapa y una brújula sin escóbula . Así que tuvimos un día de romanticismo montañero .
Hace unas semanas me comentaban que los vascos tenemos una particularidad muy especial que consiste en enamorarnos de las montañas y si nos queda más necesidad entonces podemos tener que rendir al enamoramiento “Humano”.
Reconozco que en parte pueden no andar desencaminadas tales afirmaciones , pero es difícil no respirar profundamente , cerrar los ojos e imaginarse volando sobre unos paisajes como los que presentaban ayer los valles de Carranza, Zalama y Asón semi-cubiertos de nieve . Es difícil no envidiar la suave trazada del buitre que discurría de lado a lado del valle en el centro de la cortina de nieblas ascendentes, es difícil no querer ser nube para acariciar el paisaje verde de estas laderas .
Aunque a todos los sitios se puede ir llegando en todo terreno y esto marca de una forma desagradable el paisaje , somos unos convencidos de que los cuatro x cuatreros nos son capaces de apreciar estos detalles , ni de enamorarse con esta frugal facilidad .
Subimos como bien dijo Antonio a “Quemarropa” hasta la mansión de San Roque y nunca antes habíamos caminado sobre tantos árboles caídos, la ciclo-génesis le ha cortado el pelo a la montaña y le ha hecho unos buenos trasquilones .
Quizás el día nos ofreció más pistas de las deseadas , más viento del encargado pero no menos ratos agradables de los soñados y entre tanto sueño y sueño marcamos una circular de 17 .9 kilómetros volviendo por los cordales del valle a Balmaseda para acabar en la citi vestidos de romanos , y entre que procesamos las foticos de la centuria dejaremos pasar esta semana que promete ser más corta de lo habitual.
A los que os vais al Pirineo , mucho cuidadito con las nieves que nos quedan muchas montañas por enamorar .
Gerardo
3 comentarios:
Acojonante la foto, digna de portada de revista. Hubiera sido una portada histórica como la del Subcomandante-gudari, o la mía en una pira quemandome, o la de Yolo el 31 de diciembre pimplando el champan...
Gracias, es lo que tienen los romanos que siempre salen bien .
A quién no le gusta una de romanos ?
A mi me encantan los romanos, pero con tanto sueño, me he pasado toda la noche de cuadriga en cuadriga y a espadazo limpio :) :)
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