Tras el “in-pass” de tres semanas en los que los más afortunados han celebrado cumbres de encanto en Dolomitas ,otros más altaneros se encuentran en las Rocosas comiendo tiernas y grasientillas hamburguesas y los más estamos pasando el veranillo en la tierra de nuestros antepasados, vuelvo a describir en pocas palabras un derroche de emoción , satisfacción y alegría que desbordaba nuestras mochilas este Sábado en los laberinticos corredores del Alto Asón .
Si hay algo que me fascina es el hecho de lanzarnos a la aventura para descubrir algo nuevo de lo que escasamente hemos oído hablar y que ha resultado difícil o imposible para otros . Apenas unas fotos de alguien que estuvo allí y no supo como volver era todo lo que teníamos para trazar una ruta incierta y desconocida . Este tipo de aventuras , de dejarnos llevar , de saborear por momentos alternos el éxito y la desesperación ha creado hábito y a lo largo del año establecemos en petit comité un par de ellas.
Como decía anteriormente , siempre guardamos una aventurilla secreta para probarnos junto con aquellos a los que no les importa desandar lo andado, rastrear lo irrastreable, perderse si fuera preciso y pasar la noche al raso y al calor de unos frontales .
Apenas 6 fotografías de una ruta antigua en el Alto Asón llevaba tiempo royéndonos , varios comentarios leídos en internet la daban por imposible , muchos lo habían intentado pero nadie había encontrado el acceso , corredores pétreos encajonados en paredes de más de 50 metros , vegetación exuberante que parecía sacada del cuaternario y cuevas escondidas tejian el atractivo itinerario.
En la fase de preparación circulamos las fotos de mano en mano para que cada uno se quedara con alguna y la pudiera reconocer al verla , temprano y a eso de las nueve de la mañana ya estábamos caminando por encima de la cascada del Ason , guiados unas veces por la intuición y otra por la similitud de las referencias previas, discurríamos entre corredores estrechos y bosques de lapiaz engalanados de musgo.
Al fondo el Picón del Fraile con su base militar y en primera plana JuanMa , Marga , Iñigo y yo mismo ascendiendo hasta el Cerrio y de aquí a la Colina ,enfrente el Porracolina a nuestra derecha los Campanarios y a nuestra espalda el castro Valnera , giramos más de una vez sobre nosotros mismos tratando de adivinar dónde estaban los laberintos , Iñigo busca algo de pequeña dimensión , y al final decidimos ir por dónde creemos pero sin ninguna certeza .
Quiso la providencia que encontráramos en el camino a un singular paisano armado de vara de avellano , signo inequívoco de conocimiento del lugar y tras decirnos que ha pasado casi 40 años en aquellos montes nos dió cuatro indicaciones que resultaron cruciales para nuestra búsqueda.
Así encontramos agua, encontramos la oculta cueva de Turrutuerta , o “Cochifrita” que decía Iñigo después de que el calor le trabucara la “luenga “, pero lo mejor tal y como relataba aquel originario expedicionario en internet venía ahora . Tras enredar en pedreras y retrepar unos bloques sueltos aparece , clandestino, un acceso increíble a unas venas angostas. Bajamos sin certidumbre de su salida , corre un viento fresco, huele verde y nos adherimos compo lajas a las inmensurables paredes, 50 , 60 o más metros esquijan una ranura por la que entra la luz del cielo , cuando todo parece terminar comienza otra garganta y de esta ascendiendo por otro corredor otra , estamos entusiasmados , lo hemos encontrado .
La prueba de la divina contemplación se encuentra en que tanto Marga como JuanMa que no nos han callado con los Dolomitas , no dicen ni una palabra absortos por lo que ven .
Cualquiera diría que esto no es posible tan cerca de casa , pero lo es , lo hemos visto , lo hemos caminado , lo hemos respirado . La secuencia de canales se abre en un paisaje singular de innumerables dedos de Dios . Apenas encontramos hitos y colocamos algunos pero no demasiados .
Esta maravillosa ruta prevalece así gracias al desconocimiento de los normales y es por ello que hemos decidido guardarnos para nosotros tan singular camino en lugar de colgarlo en internet , en beneficio de este paisaje protegido de visitantes inadecuados .A la vuelta una sonrisa marca la diferencia , lo hemos hecho y lo hemos hecho bien , ahora sabemos como volver a encontrar este paisaje imposible , ahora sabemos del regustillo de buscar y encontrar y de la satisfacción de haberlo intentado en caso de no haberlo encontrado.
Volveremos a por otra de estas en cuanto podamos por que querer ya queremos.
Gerardo
2 comentarios:
Tienes toda la razón, hacía tiempo que no disfrutaba así. Encontrar lo escondido, lo no escrito, lo no contado, y una vez visto, se decide que mejor así siga, escondido.
Con tecnología o sin ella, creo que siempre es de interés parar y escuchar al lugareño de la vara. Siempre puede ayudar a que volvamos con la sonrisa en la boca y los ojos como platos.
Este sitio quedará en mi memoria en el lugar de los parajes secretos.
Me apunto a la siguiente
Íñigo
Mi listón estaba muy alto tras el periplo dolomitico, pero reconozco que la aventura fue Impresionante de las de guardar, como dice Iñigo, en el rincon de los secretos en nuestras memorias.
Me dejáis poco mas que añadir, salvo que no consigo que el photoshop os quite la ropa, asi que hay que volver a hacer la foto "hombres de las cavernas" al puro estilo Adan. Musus
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