lunes, 30 de agosto de 2010

El cubillo marca la media en Oña



El reloj del Cubillo en el antiguo convento de Oña tañe la media , una de las veinticuatro veces que lo hace al día ,mientras, estamos montando las bicicletas para escaparnos a los montes Obarenes y al páramo de Masa . Hemos diseñado una ruta de bicicleta de unos 50 km y casi 1200 metros de desnivel acumulado partiendo de tres rutas de internet .

El cielo ligeramente cubierto nos presta su apoyo al menos hasta pasar lo más duro . El camino discurre entre huertos , pintados con cerezas que endulzaron buenos ratos de la marcha, huertos jalonados de bancales de fruta al borde los arroyos , manzanos, perales, nogales, higueras y ciruelos. Todavía permanece en nuestra boca la acidez dulzona de las ciruelas Claudias .

Después de dos días de montura metálica hemos cabalgado casi cien kilómetros disfrutando de la orografía y el color de las tierras de las Merindades .
Son las nueve y media de la mañana cuando después de dejar un encargo de pancetas y morcillas en la carnicería de Oña aproamos a Terminón buscando el desfiladero que nos deje ascender lentamente al Páramo. Los pueblos se encuentran dormidos y apenas cuatro personas recogen en la huertas la ensalada del día . No sabemos como acontecerá ni que caminos nos encontraremos y un pequeño ceño de duda se apunta después de haber visto el perfil de la etapa , sobre todo teniendo en cuenta que las últimas experiencias en bici ( vías verdes ) nunca han sido demasiado exigentes .

El entorno es familiar para Antonio que trasegó su juventud ( casi 30 veranos ) en estos valles . Las faldas de los valles se encuentran jalonadas de ermitas románicas y carteles que hablan de siglos muy anteriores al nuestro señalan todas ellas y muchas de las ruinas que encontramos en nuestro camino.

Cada pueblo se encuentra identificado por una iglesia , son grandes, altivas , asemejan castillos y cubren en superficie más metros que el resto del caserío de los pueblos , así que es indudable donde se encontraba el poder de decisión para este y para el otro mundo en tiempos pretéritos .A día de hoy sus fachadas se encuentran deterioradas y sus complacientes servidores han desaparecido , apenas la costumbre más que la fe y el arte de la conservación monumental más que la devoción se apiadan de ellas en un declive incuestionable.

De Quintaopio salimos por el desfiladero en dirección a Haceabejas y de allí a Ruidrón dónde las pistas anchas y confortables se inclinan en dirección a bóveda azul celeste.
Visto el grado de inclinación , algunos ánimos decaen y la decisión adecuada que se tomó en contra de muchos de los lugareños que no llegan a entender este afán nuestro por cansarnos nos ubicó rápidamente en unas eras de frutales para recuperar fuerzas a base de cerezas . La verticalidad nos hizo tener que remontar algunas rampas con la bicicleta en la mano pero el singular olor a pino , romero y lavanda de estos bosques además de las vistas que mostraban los ventanales del páramo dulcifico más que el bálsamo de Fierabras cuantos sudores pudiera habernos costado la osada travesía .

Guiados correctamente por Marta , a la que recurrimos en varias ocasiones dada la cantidad de parcelarias, y multi-cruces que dibujan este páramo nos situamos en un descenso maravilloso por los bosques de pinos resineros . Ya no se explotan porque la química moderna ha hecho que la esencia de trementina , tan necesaria para pinturas y barnices pasara a mejor vida ; Marga tuvo su terapia necesaria y aunque en algunas curvas bajaba como un tren de mercancías ( a juicio de Antonio) en el resto lo hizo bastante bien .

Cuando al llegar a Oña visualizamos el perfil del día nos pareció increíble lo que la constancia ,el ánimo de superación , la buena compañía y el incomparable paisaje pueden hacer.

Son fiestas en Oña así que ducha rápida en el albergue y paseito para ubicarnos , cervecita aquí y allí y una encomiable cena en la venta del cazador . Buscamos un poco de música porque hoy promete: con “Formula 3 y la orquesta de Hollywood “ y a eso de la una de la mañana nos vemos enfrascados en un bingo popular en la plaza . Pensando en el domingo y dado que la verbena principal no ha empezado nos retiramos con la intención de poder reservar algo para la bici del día siguiente .

Amanece Castilla,Agosto y despejado , no es sino sinónimo de calor ; la protección 40 cubre como una armadura todos nuestros poros y orientamos la brújula hacía Barcina de los montes para bajar a Frías , tomar un aperitivo y cruzar la sierra en un retorno circular y singular a Oña .

Piñones grandes para afrontar la repentina subida con algunas paradas con afán recaudatorio , hoy se lleva la recogida de orégano , estamos al pie del “Pan Perdido” cuando en un descenso veloz en el que superamos los 50 km por hora ( tranquilos solo en una zona ) nos acercamos a la iglesia de Tobera , nacida de la piedra y amparada por ella en los últimos siete siglos .

A nuestra derecha Frías , como siempre el pueblo más bonito de Burgos , bien conservada se estira fortificada desde sus torre señera hasta la iglesia comprendiendo entre ellas un caserío con silueta almendrada y que cuelga al borde de las paredes defensivas .

Hoy es domingo , último día de vacaciones para algunos y eso hace que haya mucha gente ( que quieren darse un homenaje antes de terminar ) pero encontramos una agradable mesa libre en la terraza al pie del castillo para dar cuenta de unos pintxos de tortilla con champiñones, en nuestro homenaje particular.

Es tiempo de sudar el pintxo , un pista que conduce a Aldeanueva de los montes nos obliga a desmontar al poco, dados los escalones de piedra que la jalonan, al cabo un cartel que indica el pueblo y una PR en 4 kilómetros nos adentra en la aventura del fin de semana , un camino estrecho entre bojes que ya caminando sería duro de llevar se nos antoja imposible con las bicis , apenas cabe una persona, nos echamos las bicis al hombro como hemos visto hacer en la tele , pero se enredan con los árboles , casi una hora sudando como perros haciendo de jabalíes con una bici a cuestas ( si alguien no sabe por que los jabalíes no tienen bici , que se meta por un camino de estas y se hará cargo enseguida ).

A toro pasado es fácil ,deberíamos haber seguido por la pista , pero hoy no me arrepiento porque por experiencia puedo decir que una PR no es para bicicletas y cuando en el dibujito de la señal hay un hombre con una cachaba dibujado eso quiere decir ( caminante de dos patas , NO de dos ruedas ).

En la cima comenzamos un descenso extremo ( por lo menos así dijo Antonio que se llama este deporte ) por las cárcavas areniscas que desciende al pueblo . Por el camino y por casualidades de la vida nos encontramos a la familia Iñigo apostados siesteando en un pinar .
Posteriormente y en un descenso cómodo y sin tregua alcanzamos Oña .

Hoy me queda un recuerdo muy grato , del paisaje sobrecogedor, de un aroma fresco a esencia de pino , de cómo hemos conseguido hacer ( aunque en algún tramos nos hayamos bajado) unos desniveles impensable en bici , de una fruta exquisita – que lo es siempre aquella que se coge prestada y madura del árbol- de una magnifica compañía , de gente que le dá la vuelta a la moneda de su vida y se refugia en estos lugares recónditos y por si acaso la noche de sueño me hubiera arrebatado estos recuerdos , hoy tengo la espinilla de mi pierna flagelada en varios cortes por los pedales en ese camino de aventuras en el que tuvimos que llevar nosotros la bici más que ella nos llevara a nosotros .

Hasta la próxima aventura pasar buena semana que será difícil para muchos … aaaahhh no haberse ido de vacaciones …...

Gerardo


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