
Ha terminado la semana con broche de oro, cuando los acordes de U2 perduran aun en nuestros tímpanos castigados , cuando las espectaculares imágenes de Avatar nos llevan volando de rama en rama por paisajes imposibles o cuando el lustroso bacalao de concurso mantiene ese retrogusto en nuestro paladar ,es cuando avistamos una semana de muchos hitos y mucho sueño acumulado.
Verdaderamente ha sido una semana atípica salpicada de eventos que gustan de guardar. El domingo pasado y con unas entradas sacadas hace casi un año , nos llegó la hora de ver el mayor espectáculo musical al que hasta el día de hoy he podido asistir , glorioso sería poco decir y aunque el tráfico en nuestra pequeña Donosti deja mucho que desear , nos armamos de valor para dejarnos sorprender por el mayor espectáculo del mundo ( que no era ni mucho menos el Circo Mundial ) .
El hecho de que el concierto acabara a las doce y media y de que hasta las dos de la madrugada no pudiéramos mover el coche o que hasta las cuatro no mé estirara en la cama o que durmiera escasamente dos horas antes de ir a trabajar o que solo pensarlo durante el viaje de vuelta nos agriara un poco el momento , no le quita ni un ápice al hecho de que solo acordarnos de lo que sucedió en dos horas de continuas sensaciones visuales o acústicas , solo rememorar como detrás de las manifestaciones de Desmond Tutu mientras arrancaba la canción “One” ( Todos somos uno ) viendo como ciertas lágrimas surgían entre los asistentes , solo sentirte parte de un grupo de 50.000 personas que están disfrutando como tú, sintiendo lo mismo que tú y hasta llorando por lo mismo que tú haga que los inconvenientes se reduzcan a meras anécdotas .
Quizás no volvamos a ver algo similar por eso nos quedamos con los ojos húmedos sobre una exhibición increíble de luz y tecnología , que proporcionaron el camino ideal para evadirse y viajar en el tiempo durante dos horas que quedaron reducidas a nada .
Si vuelven , volveremos, porque a quién no le gusta estar conectado en vivo con la estación orbital y ver el mundo a través del cristal de un astronauta , a quién no le gusta ser partícipe de una fuerza motriz oculta capaz de cambiar el mundo , a quién no le gusta desamontar su mascara diaria y presentar sus sentimientos a flor de piel y llorar si ello reivindica la solidaridad de tus vecinos , a quién no le gusta sentirse fuerte para seguir adelante , como ellos dicen “ With or wihtout you” ( contigo o sin ti ).
Ni que decir tiene que el lunes fue duro , pero ya habíamos programado para el jueves una tarea que nuestra agenda había dado por vencida y que quedo pendiente desde hace unos meses , la película del año en lo referente a tres dimensiones se reponía nuevamente para los que dejamos la intención para más adelante ; ahora un jueves a las diez de la noche con una duración de tres horas nos permitiría volar por los paisajes de ordenador de un mundo mágico virtual , las ramas de los árboles sobre nosotros , impresionantes caídas verticales y bosques de infinitos colores que bailan ante la presencia de los espectadores suspendidos de unas rocas etéreas .
Así pues nuevamente a soñar que todo es posible , se puede cabalgar sobre animales alados , podemos caer como el agua de cascadas trepidantes a un baño de espuma blanca y hasta podemos vernos rodeados de incontables hilos de luz fosforescente.
A la una todo acabó , pero salimos sonriendo , el viernes en el trabajo era otro cantar , pero ya teníamos programado para el domingo un nuevo y simpático reto: nos mediríamos con los mejores bacaladeros del país tratando de arrebatarles la fama y la honra en un concurso desigual al que aportamos mucha pasión , muchas ganas y mucho tiempo de tiki-taka . Ni teníamos maquinita para dar vueltas, ni teníamos bacalao para llenar la cazuela completamente , ni conocíamos a nadie en el jurado que nos permitiera ir más desahogados, pero teníamos un arma secreta “El Colador “ .
Al final y en contra de lo que augurábamos nos comimos toda la cazuela ya que no pudimos situarla entre los 10 primeros y es que creo que el color del colador nos traicionó , además de que las tajadas en la cazuela se encontraban excesivamente cómodas, pero el revuelto de Edulis con el cazuelón de bacalao fue nuestro premio y es que al final otra sonrisa .
Después de una semana sonriendo cualquiera diría que fumamos hierbitas de esas alucinógenas , pero no, todo,todo viene de fuera .
Por cierto ayer por fin se dejo caer nuestro amigo Ibón y ha prometido volver a las andadas con nosotros , en cualquier caso nos alegramos mucho de verle .
De aquí en adelante nos tomaremos las semanas un poquito más tranquilas , esta alfombra mágica nos ha sobrevolado demasiado alto en la tecnología de las sensaciones y de seguir así enseguida perderíamos de vista la línea entre la realidad y la ficción o quizás ,sea que esta no exista y no haya nada que perder.
Gerardo
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