La báscula de Leza marcaba 980 kilos y medio euro , uno podría pensar que está barata la carne humana teniendo en cuenta que sobre la bascula estábamos todos los que fuimos con monturas incluidos aunque sin duda los más ácidos pensaran que sobraban kilos entre los figurines que marcan los maillots ajustados .
Desde Elciego y siempre buscando parcelarias primero a ojímetro de unos y luego un poco ayudados de GPS deambulábamos por las villas y villanías de esta comarca al sur de la sierra de Cantabria , pasamos por Laguardia y visitamos la obra de Calatrava en forma de barrica desarrollada en la bodega de Isios , de allí a Leza como bien decía alguna por debajo de las faldas de la sierra , ¡que placer esto de andar bajo las faldas!.
Estos pueblos casi tirados con onda entre cientos de viñedos nos son ligeramente familiares y entre rompe piernas de parcelarias “nos ajuntamos” en la placita de Leza a bien comer en la terracita del bar . Dos cosas enmarcan estas tierras , la amabilidad de sus gentes y la calidad y cantidad de su comida y así si pides un tenedor te traerán el juego completo de cubertería , si pides un bocadillo, dejaran pequeños a los que se sirven en Bilbo ( aunque desgraciadamente ahora ya no sean una referencia como lo fueron en sus tiempos).
La fuente de la plaza manaba el agua muy fresca y entre sol y sol , una nube tapaba a la otra y nos dejaba un viento fino para enfriarnos las canillas. No habíamos madrugado en exceso, casi eran las doce del mediodía cuando comenzamos este periplo con denominación de origen y después de comer, alejándonos poco a poco de las faldas de la sierra ,nos íbamos acercando al Ebro .
Desde la altura de su orilla , allá dónde la barranca rompe en vertical al corte del río , se aprecia un río limpio y crecido que enmarca choperas y abedules en su curso , traspasando esta línea el cereal crece en un verde rabiosos y entre cada una de las celdas vegetales se pintan a rayas los viñedos y el tempranillo.
Antonio babea como un niño , toda una prueba de fuego pasar por delante de tanta cepa y tanta bodega y deberse al sano deber de ciclar de forma ecológica . En cada plaza hay una fuente pero el agua le produce ardores , en la comida hemos sucumbido a la sana prescripción facultativa de tomar una copia de vino , bueno que fueron dos y algunos hasta tres . Pero bueno si es de la tierra no puede hacer daño.
La tarde se iba levantando bastante mejor que la mañana , el viento en calma y un sol agradable que destella los colores del campo . Entre las miles de parcelitas unos puntitos se mueven , unas veces despacio otras más rápido , más de cerca señalan colorines llamativos , y a su lado se escuchan lamentos en las subidas y gritos de guerra en las bajadas . Siempre hay palabras de ánimo “ vamos mediocres” , siempre se aprietan los dientes y aparece la rabia en las cuestas y siempre hay un suspiro final de satisfacción cuando se coronan. Villanueva, Baños de Ebro a nuestra izquierda queda Navaridas y desde la cima se ve toda la comarca con la peña de la Población al fondo.
Cuando al final el circulo se cerraba sobre la bodega de Frank Gery o cuando accedimos ahora si a pié para tomar una cerveza tranquilamente en la tierra del vino ,seguía habiendo algo que no comprendíamos ….. ¿Por qué no había llovido?
Gerardo
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