Parece que el invierno invita a ser perezoso, a veces pensamos que quedándonos en casa el finde semana este durará más y que el hecho de pasar de estar tirado en la cama a estarlo en el sofá y así sucesivamente nos permite tener una sensación mayor de descanso.
El hecho es que quedarte en casa no hace que el finde dure más pero si hace que se te haga a veces interminable , pasar tirado en el sofá media tarde no es sinónimo de descanso sino de ya no saber cómo ponerte una vez que han transcurrido la primera hora y levantarte a media mañana e incluso al mediodía no representa haber aprovechado la mañana, lo que representa es haber perdido el día .
Bueno, algunos dirán que nuestra neurona aunque única, no encuentra su correcto emplazamiento por sostener tales aseveraciones y que no entendemos de los pequeños placeres de los domingos , dirán que: qué necesidad teníamos ayer de estar a cinco grados bajo cero en la meseta cuando podemos ir en manga corta e incluso estar sudando en casa, dirán que por qué proponemos subir para luego bajar y acabar cansados y en el mismo sitio . Bien pues llamémoslo irracionalidad, instinto natural, pasión por: lo asombroso, lo nuevo , lo desconocido , lo extraño, lo simple y lo primitivo.
Por eso para sorpresa de cada vez más: la gozamos pisando verde , perdiéndonos en los bosques , ascendiendo jadeantes las laderas de las arrugas del paisaje, oliendo el aroma del pino o de las pequeñas matas de tomillo y sobre todo viendo , viendo , viendo siempre algo diferente .
Ayer nos juntamos una buena cuadrilla haciéndole caso al despertador y bien pertrechados nos acercamos hasta más allá de Valdegovía para hacer los altos del Rodil , la Resta y caminar el amurallado corte hasta el castillo de Astunez y si bien la mañana era fresquita en Bilbao , lo era mucho más allí arriba aunque si bien Bilbao amanecía gris allí amaneció trasparente .
La ruta no fue muy exigente , apenas 16 kilómetros con tres cimas en torno a los 1000 metros ( como podríamos decir milimétricas ) , en Valpuesta zona de despegue nos sorprendió ver una casa torre solariega y un caserío afín a los nuevos gustos en las reformas rurales . También nos sorprendió encontrarnos con los chicos del Ganguren que tenían la misma marcha pero en sentido contrario. El camino que utiliza en su primer ascenso un cortafuegos , largo y repleto de setas a sus costados nos deposita en la cima del Rodil, desde allí y siguiendo , intuyendo y jugando con la ruta fuimos dándole la vuelta al valle de Mioma para acabar en el alto de Resta con la respiración entrecortada.
En este punto geográfico, se acaban las carreteras , si cruzas los pequeños pueblos sientes que no hay nadie aunque como decían ayer ,aunque tú nos les veas ellos si te ven. Apenas a cien metros de los caseríos se suceden y alternan bosques de hayas y pinos que tapan la rocas de cada montaña , luego ya, cuando te asomas al balcón del cortado se abre el valle de Berberana en el fondo , no hay ríos a la vista tan solo la torre de un viejo castillo como señera de valor privilegiado que este territorio tuvo en la antiguedad.
Aunque la vuelta fue tempranera para ver lo que a otros retuvo desde la mañana en Bilbao ( el partido del Athletic) , creo que fue bonita para todos y a buen seguro que los que al final fueron a San Mamés , incluso esos lo hicieron con otro espíritu después de un día en las alturas .
Buena semana:
Gerardo

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